Tiempo de Volar

Tiempo de Volar

(English)

Recuperarse del trauma del abuso sexual infantil es difícil en cualquier circunstancia, no importan quiénes, o de dónde seamos, pero puede parecer imposible para muchas mujeres inmigrantes.

Las barreras idiomáticas, el complicado sistema de justicia y el temor a que pedir ayuda pueda poner en peligro su seguridad y la de su familia son sólo algunas de las razones que hacen que muchas sobrevivientes de abuso sexual carguen solas con el peso de su historia.

En KCSARC buscamos constantemente nuevas maneras de acercar nuestros servicios a quienes más lo necesitan. Entre enero y septiembre de este año hemos ayudado a más de 500 sobrevivientes de violencia sexual de habla hispana, un número mayor que en todo 2017. A través de un innovador programa de terapia grupal llamado Tiempo de Volar (A Time to Fly), estamos ayudando a que mujeres adultas que fueron víctimas de abuso sexual en la infancia puedan recuperar sus vidas, sus sueños y sus esperanzas, tanto si el abuso ocurrió en sus países de origen o luego de inmigrar a Estados Unidos.

Las secuelas del abuso sexual infantil pueden sentirse hasta la adultez, y aun toda la vida. Los efectos del trauma incluyen trastornos como estrés postraumático, depresión y ansiedad. Estos trastornos, a su vez, afectan múltiples áreas de la vida, como la capacidad de concentración, la regulación emocional y el sueño, al punto que quienes los padecen tienen dificultad para funcionar normalmente en la vida diaria, formar relaciones, procesar información o mantener un trabajo estable.

Nuestras terapeutas aplicaron la basta experiencia de KCSARC en el tratamiento del trauma para crear un programa grupal que tiene en cuenta las necesidades específicas de la población migrante. En cada sesión, nuestras terapeutas licenciadas y hablantes nativas de español guían a las participantes para que se enfrenten a su experiencia de abuso sexual infantil de una manera culturalmente relevante y sensible. Este enfoque reconoce no solamente el trauma provocado por el abuso sino también las complejidades de la experiencia migratoria y todos los obstáculos, pero también las fortalezas, que esta conlleva.

Cada grupo está compuesto por seis a ocho participantes que se comprometen a participar en una serie de ocho o doce sesiones semanales, dependiendo de las necesidades y la disponibilidad del grupo. Quienes participan en el grupo pueden haber participado antes en terapia individual, o pueden elegir hacerlo una vez concluido el grupo, pero esto no es un requisito. En el grupo las participantes tienen la oportunidad única de compartir su historia con otras sobrevivientes que pueden comprender realmente la experiencia del abuso porque la han vivido, en su idioma y con plena comprensión de los desafíos únicos de la inmigración.

El grupo está sólidamente basado en principios de terapia cognitivo-conductual, una modalidad de tratamiento que alienta a las participantes a cuestionar ideas distorsionadas acerca de la experiencia traumática y busca modificar conductas. La terapia cognitivo-conductual supone en muchas instancias una cantidad de destrezas, como la habilidad para identificar ideas principales y secundarias, construir narraciones lineales, o manejar conceptos abstractos. Éstas sos destrezas que se adquieren normalmente a través de años de escolarización, pero en el caso de muchas mujeres migrantes, sus oportunidades educativas se vieron interrumpidas tempranamente por distintas razones.

Es por eso que este grupo utiliza estrategias alternativas, como el uso de imágenes, metáforas y narraciones orales para ayudar a las participantes a comprender y describir el trauma del abuso y a comenzar el proceso de sanación.

Por ejemplo, el grupo se inicia con la imagen de una mariposa, símbolo de la migración y de la transformación personal y una metáfora para comenzar a explorar las experiencias comunes. Otra de las sesiones utiliza la imagen de un árbol para explicar las repercusiones del abuso: el tronco, firmemente plantado, es como la esencia de cada sobreviviente, que no ha cambiado, mientras que las ramas representan las secuelas (recuerdos intrusivos, depresión, etc.), que pueden cambiar y ser “podadas” para dar paso a nuevas ramas. En una de las sesiones finales, la imagen del cofre del tesoro invita a las participantes a hacer inventario de sus muchos logros, talentos y fortalezas, algo que a comúnmente se pierde de vista a la sombra del abuso.

Al final del primer ciclo completo de sesiones, Tiempo de Volar muestra resultados promisorios: a través de los cuestionarios estandardizados que miden los indicadores de salud emocional y que se hacen antes, durante, y después del tratamiento, todas las participantes presentaron notables reducciones o la completa desaparición de sus síntomas de estrés postraumático.

La inscripción para los próximos grupos se encuentra abierta. Para más información, pueden comunicarse con Dando Voz, nuestra línea directa en español, al 425-282-0324. Todas las llamadas son confidenciales.