Breaking the Cycle
01.22.26
Categoria: Dando Voz, Prevention & Education, Uncategorized
Genere: Blog
01.22.26
Categoria: Dando Voz, Prevention & Education, Uncategorized
Genere: Blog
Sexual abuse was something my family never talked about. When a family member sexually abused me as a child, I kept it secret for years. I didn’t understand what was happening or whether it was normal. For a long time, I thought I was alone.
As an adult, I began talking more openly with my mother about sexual abuse. She shared something her grandmother had told her as a child: tie your jeans, or whatever clothing you can find, around yourself like a diaper before bed. That way, it would prevent someone from touching you in your sleep. This was my mother’s only education about sexual abuse—advice that didn’t keep her safe.
Then one morning, after a big family Christmas sleepover, I found myself in an unexpected conversation at the kitchen table with the women in my family. One by one, we shared our stories of abuse. Some weren’t sure if what happened to them even counted. Many had never spoken about it before.
As I listened, I realized my experience with abuse hadn’t happened in isolation—my family and I were caught in a larger cycle, one that created the perfect conditions for abuse to thrive. For many of us, the only education about abuse was vague warnings—watch out for a certain uncle, tie your jeans around your waist—or none at all. When abuse occurred, it left us questioning whether what happened was normal, just something to expect, and whether it was our fault for failing to prevent it. And in that shame, confusion, and silence, the cycle continued.
At KCSARC, we have a saying: we can’t change what we can’t talk about. That morning, we planted the possibility that things could be different, that this didn’t have to be our story—and it all started with a conversation.
I can’t predict or control what this will mean for my family in the long run, but I can do this: I can choose to break away from that cycle.
I break the cycle when I name abuse for what it is: not a family secret, or just a part of life. When I listen, believe, and create spaces where speaking up is safe and encouraged. When I normalize conversations about boundaries and consent. When I refuse to minimize or excuse abusive behavior, even when it comes from a family member.
Through my work at KCSARC, I see every day what becomes possible when we refuse to accept abuse as normal—when we choose to stand up and speak out against sexual violence. We get a chance to write a new story: one that replaces shame, fear, and silence with safety, love, and healing.
This piece was written by a member of KCSARC’s Dando Voz team, who chose to share their story anonymously.
La Resource Line 24 ore su 24 di KCSARC è disponibile 24 ore su 24, 7 giorni su 7, con sostenitori qualificati pronti ad ascoltare e fornire supporto e informazioni gratuite e riservate per aiutarti a determinare i passaggi successivi. Quando sei pronto, chiama il numero 1.888.998.6423.
El abuso sexual era algo de lo que mi familia nunca hablaba. Cuando un miembro de mi familia abusó sexualmente de mí cuando era niña, lo mantuve en secreto durante años. No entendía lo que estaba pasando ni si era normal. Durante mucho tiempo, pensé que estaba sola.
De adulta, empecé a hablar más abiertamente con mi madre sobre el abuso sexual. Ella me contó algo que su abuela le había dicho cuando era niña: amárrate los pantalones alrededor de la cintura, como si fuera un pañal, antes de acostarte. De esa manera, evitarás que alguien te toque mientras duermes. Esa fue la única educación que recibió mi madre sobre el abuso sexual: un consejo que no la protegió.
Una mañana, después de una gran fiesta familiar de Navidad en la que todos nos quedamos a dormir, me encontré en una conversación inesperada en la mesa de la cocina con las mujeres de mi familia. Una por una, compartimos nuestras historias de abuso. Algunas no estaban seguras de si lo que les había pasado contaba como tal. Muchas nunca habían hablado de ello antes.
Mientras escuchaba, me di cuenta de que mi experiencia con el abuso no había sido un caso aislado: mi familia y yo estábamos atrapadas en un ciclo más grande, uno que creaba las condiciones perfectas para que el abuso prosperara. Para muchas de nosotras, la única educación sobre el abuso consistía en vagas advertencias—cuidado con tal tío, amárrate los pantalones a la cintura—o ninguna en absoluto. Cuando ocurría el abuso, nos quedábamos con la duda de si lo que había pasado era normal, algo que era de esperar, y si era culpa nuestra por no haberlo evitado. Y en esa vergüenza, confusión y silencio, el ciclo continuaba.
En KCSARC, tenemos un dicho: No podemos cambiar aquello de lo que no podemos hablar. Esa mañana, sembramos la posibilidad de que las cosas pudieran ser diferentes, de que esta no tenía por qué ser nuestra historia, y todo comenzó con una conversación.
No puedo predecir ni controlar lo que esto significará para mi familia a largo plazo, pero puedo hacer esto: puedo elegir romper con ese ciclo.
Rompo el ciclo cuando llamo al abuso por su nombre: no un secreto familiar, ni simplemente parte de la vida. Cuando escucho, creo y genero espacios donde hablar es seguro y se anima a hacerlo. Cuando normalizo las conversaciones sobre límites y consentimiento. Cuando me niego a minimizar o excusar el comportamiento abusivo, incluso cuando proviene de un miembro de la familia.
A través de mi trabajo en KCSARC, veo cada día lo que es posible cuando nos negamos a aceptar el abuso como algo normal, cuando alzamos la voz contra la violencia sexual. Obtenemos la oportunidad de escribir una nueva historia: una que sustituye la vergüenza, el miedo y el silencio por la seguridad, el amor y la sanación.
Este artículo fue escrito por un miembro del equipo Dando Voz de KCSARC, que decidió compartir su experiencia de forma anónima.
KCSARC ofrece apoyo e información gratuitos y confidenciales en español. Cuando esté listo, llame al 425.282.0324 (L-V, 8 a.m.-5 p.m.)