Liderar con alegría puede ayudar a prevenir el abuso sexual.

10.19.26 | Por Agustina Eiff, Directora de Servicios Clínicos / Directora de Servicios Clínicos

Categoría: Dando Voz, Crianza, Prevención y Educación, Sin categorizar

Tipo: Blog

Mujer con cabello gris hasta los hombros, viste una chaqueta verde brillante y una camisa blanca.

Agustina Eiff, Directora de Servicios Clínicos / Directora de Servicios Clínicos

Crecí en Sudamérica en un hogar multigeneracional donde la familia lo era todo. Tuve la fortuna de disfrutar de domingos llenos de unión, comida, risas, juegos y alegría. Emigré a Estados Unidos de adulta con mis hijos. No fue fácil alejarme de mi familia, pero una vez aquí, pude encontrar una comunidad y desarrollar fuertes lazos con otras familias hispanohablantes que rápidamente se convirtieron en nuestra familia elegida. Mis hijos crecieron orgullosos de su herencia latina, hablando español, celebrando todas las fiestas hispanas posibles, sabiendo que la familia, aunque sea diferente a la que yo tuve, sigue siendo lo más importante, y sintiendo la alegría que solo proviene de estar juntos.

La familia y la alegría son valores fundamentales de la comunidad latina. Nuestras familias y comunidades se distinguen por ser espacios vibrantes y llenos de alegría. Incluso ante la adversidad y la incertidumbre, las comunidades latinas siguen priorizando a la familia en todos sus esfuerzos, con una alegría inquebrantable.

Todos los padres, independientemente de su origen étnico o cultural, desean proteger a sus hijos de cualquier daño o sufrimiento. Para un padre, el abuso sexual infantil es una de las peores cosas que pueden ocurrir, y por supuesto, harán todo lo posible para prevenirlo.

Dado que tan solo pensar en la posibilidad de que algo así le suceda a nuestro propio hijo puede inundarnos de una intensa sensación de pavor, a menudo permitimos que el miedo condicione nuestras estrategias de prevención. Con frecuencia escuchamos a familias latinas —tanto de padres como de hijos— decir que han establecido un conjunto estricto de reglas, a menudo con el objetivo de proteger a los niños del abuso sexual. Estas reglas pueden incluir no hacer pijamadas, no tener citas hasta los 18 años, no estar a solas en la misma habitación con una persona del sexo opuesto. Estas son reglas válidas, y cada familia debe establecer las suyas de acuerdo con sus valores, pero a veces estas reglas pueden basarse en el miedo más que en los valores.

¿Y si nuestros esfuerzos por proteger a nuestros hijos se basaran en la alegría en lugar del miedo? ¿Cómo sería liderar con alegría?

Las investigaciones sobre el desarrollo infantil y el comportamiento humano demuestran que la alegría es, de hecho, un motor mucho más poderoso que el miedo, y esto se aplica a las medidas que podemos tomar para aumentar la sensación de seguridad de nuestros hijos.

Aquí les presentamos algunas sugerencias basadas en la alegría para padres y cualquier adulto que desee cultivar una relación de confianza con un joven. Estas estrategias ayudarán a desarrollar confianza, afecto y comunicación abierta con su hijo, fortalecerán su sentido de seguridad y pertenencia, y aumentarán la probabilidad de que usted pueda detectar una situación preocupante y que él o ella acuda a usted si se siente inseguro.

  • Sin importar la edad de tu hijo, intenta dedicarle tiempo, idealmente todos los días, aunque sean solo unos minutos, para estar juntos. Lejos de los teléfonos y otras distracciones, deja que elija una actividad que le guste y sigue su iniciativa. Puede ser cualquier cosa, desde construir con bloques de plástico hasta escuchar su música favorita. Disfruta de la compañía y asegúrate de escuchar en lugar de sermonear. Esto ayudará a que tu hijo se sienta valorado, comprendido y escuchado, en lugar de juzgado.
  • Recuperemos el placer de comer juntos, al menos un par de veces por semana. La vida puede ser ajetreada y las agendas suelen estar muy apretadas. Las familias latinas tradicionalmente se reúnen alrededor de la mesa para compartir la comida, y este es un pequeño ritual que vale la pena cultivar. Los niños pueden ayudar a preparar la comida según su edad, ¡y no importa si no les sale perfecta! Lo importante es estar juntos en familia, creando un espacio más para la comunicación abierta.
  • Celebra la singularidad de tu hijo/a y su autonomía, incluyendo la autonomía sobre su propio cuerpo. ¡Nuestros cuerpos son creaciones hermosas y maravillosas! Respeta su decisión si no desea recibir abrazos o besos de ti u otros miembros de la familia. Mejor aún, pregunta primero y espera su respuesta. Al principio puede resultar incómodo, pero les enseñará de forma inequívoca que sus cuerpos les pertenecen solo a ellos, y estarán mejor preparados para establecer límites con quienes puedan querer hacerles daño.

Encontrar la alegría no siempre es fácil. Al fin y al cabo, la vida puede ser complicada y el futuro incierto, sobre todo para los padres y otros cuidadores. Pero la alegría rara vez es solo una expresión externa. Recordando aquellas comidas dominicales de mi infancia, recuerdo el momento en que los invitados se marchaban y la casa quedaba en silencio por un instante. Ayudaba a mi abuela a recoger, y era entonces cuando sentía en lo más profundo de mi corazón que la familia lo era todo y que la alegría permanecería dentro de mí.

Para obtener más recursos que puede utilizar para ayudar a proteger a los niños a su cargo, vea nuestra nueva película y recursos adicionales para Mantener a los niños seguros.

Nací y me lloré en América Latina, en un hogar en el que convivían varias generaciones y donde la familia lo era todo. Pasábamos los domingos alrededor de la mesa, disfrutando la alegría de estar juntos. Emigré a Estados Unidos cuando mis hijas eran pequeñas, y aunque no fue fácil alejarme de mi familia, tuve la suerte de vincularme con otras familias de habla hispana que se convirtieron en nuestra familia por elección. Mis hijas crecieron orgullosas de ser latinas y con la certeza de que la familia lo es todo, aun si esta familia adoptiva fuera diferente de la que dejamos atrás, y sabiendo que no hay nada como el gozo de estar juntos y compartir la vida.

La familia y la alegría son valores esenciales de la cultura latina. A nuestras comunidades se las reconoce a la distancia por su colorido, su bullicio y su lealtad a los vínculos familiares. Estas son cualidades que seguimos demostrando aun frente a la adversidad y la incertidumbre.

Todos los padres de todas las culturas queremos lo mejor para nuestros niños y estamos dispuestos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para protegerlos. De solo pensar en que podrían ser víctimas de abuso sexual, nos invade una sensación de profundo temor. Esta reacción, que es perfectamente natural, hace que encaremos nuestras estrategias de prevención y protección del abuso sexual desde el miedo.

Muchas familias hispanas nos cuentan que tienen una serie de reglas cuyo fin es evitar el abuso sexual: reglas tales como no hacer “piyamadas”, no tener novio hasta los 18 o no estar a solas con una persona del sexo opuesto. Estas reglas son perfectamente válidas, y está muy bien que cada familia se rija por sus propios valores. Sin embargo, muchas veces estas reglas se basan más en el miedo que en los valores.

¿Qué pasaría si en lugar de tratar de proteger a nuestros niños desde el temor lo hiciéramos desde la alegría que nos caracteriza?

Las ciencias que estudian el comportamiento humano han demostrado que el gozo y la alegría son fuerzas mucho más poderosas que el temor, y esto es algo que podemos aplicar a nuestras estrategias de prevención.

A continuación, les presentamos algunas sugerencias para los adultos que quieran cultivar o mejorar su vínculo con los niños y adolescentes a su cuidado. Estas pequeñas acciones promueven la comunicación y permiten que los jóvenes tengan la confianza de acercarse si algo los preocupa y que los adultos podamos detectar estos cambios.

  • Tratemos de buscar cada día una oportunidad para pasar un momento junto a nuestros niños o adolescentes. No importa la edad que tengan, unos minutos al día, sin teléfonos ni distracciones, contribuyen a mejorar el vínculo entre adultos y niños. Dejemos que elijan una actividad que les interese a ellos (¡no a nosotros!), desde jugar con bloques de madera a escuchar con ellos su lista de canciones. Aprovechemos el momento para escuchar, sin regañar, corregir ni dar sermones, tratando de disfrutar el momento.
  • Recuperaremos la alegría de compartir la mesa y comer en familia al menos un par de veces por semana. Aunque nuestros días estén repletos de actividades y parezca que ya no queda tiempo, reunirnos en torno a las comidas es una tradición muy propia de nuestra cultura que vale la pena mantener viva. Los niños pueden ayudar en la preparación de acuerdo a su edad, y no importa si el resultado no es perfecto; lo que importa es estar en familia y generar un espacio para la comunicación abierta.
  • Celebremos la individualidad y la autonomía de cada uno de nuestros niños, incluida su autonomía física. Nuestros cuerpos son creaciones maravillosas, y nuestros niños tienen que aprender que su cuerpo les pertenece solo a ellos. Respetemos si no queremos recibir besos, abrazos u otras formas de contacto físico. Mejor aún, preguntemos – y aguardemos su respuesta – antes de entrar en su espacio personal. Puede parecernos un poco raro al principio, pero esta es la manera más efectiva de enseñarles a poner límites. De esta forma estarán mejor preparados para poner en práctica esos límites si alguien no los respeta o quiere hacerles daño.

No siempre es fácil encontrar alegría en lo cotidiano. A fin de cuentas, la vida es complicada y el futuro a menudo se nos hace incierto, especialmente cuando pensamos en nuestros jóvenes. Pero, por otra parte, la verdadera alegría no tiene por qué ser bulliciosa. En aquellos domingos de mi infancia, cuando las visitas se habían ido y la casa quedaba en silencio, ayudaba a mi abuela a recoger y ordenar. Era en esos momentos de quietud junto a ella que sentía, en lo más profundo de mi alma, que la familia lo es todo, y esa alegría silenciosa me acompaña hasta el día de hoy.

Más información sobre prevención y seguridad en nuestro sitio web: ¿Cómo podemos proteger a los niños y jóvenes?.

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